La reforma sanitaria y el Aseguramiento Universal en Salud

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Con frecuencia he notado que al hablar de las necesidades en Salud muchas personas, inclusive autoridades, inmediatamente asocian la idea a un nuevo hospital y a más profesionales, sobre todo especialistas. Esos temas sin duda son importantes y muchas veces esenciales, sin embargo, en un país económicamente pobre como el nuestro, además de infraestructura que siempre es costosa debemos de impulsar una Reforma Sanitaria, componente de la Reforma del Estado, que ponga énfasis en estrategias más económicas y de mayor impacto, vale decir promover la salud y prevenir las enfermedades, así como organizar de mejor manera el sistema de salud en el Perú y desarrollar el Aseguramiento Universal en Salud.

El sistema de salud en el Perú es fragmentado, con diversas instituciones públicas y privadas cumpliendo actividades similares en la prestación de servicios de salud, en forma inconexa, bajo la responsabilidad de distintos sectores como el Ministerio de Salud, el Ministerio de Trabajo (EsSalud), el Ministerio del Interior (Sanidad de la Policía Nacional del Perú), etc.  Este modelo fragmentado es muy ineficiente en el uso de los recursos –lo que multiplica los costos- y separa a los diferentes grupos sociales en sus nichos institucionales respectivos generando la exclusión, de la atención de salud, de un importante sector de los más pobres, mientras el Estado subsidia a quien no corresponde, al que puede pagar (subsidio cruzado).

El sistema de salud en nuestro país no cuenta con Seguro Social en Salud para todos. Solamente alrededor de 20% es afiliado a EsSalud y ello depende de la condición laboral de la persona. La Ley ampara al trabajador formal. El Seguro Integral de Salud (SIS), formulado con la intención de llegar a los más pobres, financia prestaciones esenciales a menos del 25% de la población. Las sanidades de las Fuerzas Armadas y de la Policía nacional del Perú cobertura a algo más del 1% y el sector privado a menos del 1%. Sin embargo, más de la mitad de la población no tiene ningún seguro en salud.

Estar asegurado reduce costos del tratamiento médico y de las prestaciones de salud en general. Disminuye el impacto negativo y hasta catastrófico en la economía de la persona y de su familia, mejora la posibilidad de un tratamiento oportuno con rápida reinserción productiva y mejor desempeño del trabajador. El seguro de salud permite hacer frente a situaciones inesperadas e intervenciones de alto costo porque son colectividades las que realizan contribuciones en un esquema de riesgo compartido. El aseguramiento en salud facilita el acceso a los servicios de salud, lo que se traduce en mejora de la calidad de vida y del bienestar individual.

El Aseguramiento Universal en Salud, declarado como prioritario en el último Mensaje Presidencial, está incluido en la agenda legislativa como tal y tiene distintos enfoques que se reflejan en varias iniciativas legislativas, entre ellas la de mi autoría, que ameritan el más profundo análisis, para lo cual hemos conformado el Grupo de Trabajo de Aseguramiento Universal en el seno de la Comisión de Salud del Congreso de la República.

La Ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud, aspecto esencial de la Reforma Sanitaria, debe entender el Aseguramiento como un proceso progresivo e irreversible, en el que los peruanos sin exclusión contemos, dentro de los principios de universalidad, solidaridad y equidad con Seguridad Social de Salud para todos los peruanos.